Palacios de torturas, jardines del Edén, calles sin rumbos, locos por
donde quiera, casas inhabitadas, narices de azúcar, ojos de mostaza, hígados en
los baños, niños creciendo en ambientes libertinos, adultos escupiendo
contradicciones y un joven en lo alto de un edificio gritando ¿Brinco o no
brinco?. Saco unas monedas de mis
bolsillos y me doy cuenta que esta machando de algo rojo. Mis bolsillos han sangrado. Mi tumba sin querer
ya la tienen preparada, desde que nací me han condenado a morir, condenado a
dejar el cuerpo con el que no nací pero con el cual fui cosechando cuervos,
adolescentes y bellas aves andantes como músicos por los cementerios, buscando
lapida en donde dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario